viernes, 13 de noviembre de 2009

Deseos.

Era viernes por la tarde, ya había tomado una o dos copas, estaba pensando en irme cuando llegaste, te vi, llevabas puesto un vestido rojo, con un saco negro, me sedujeron tus labios rojos y carnosos y tu mirada que provocaba mi sexo. Desde el momento en que te vi, quería hacerte mía, morder cada centímetro de tu hermosa piel blanca, lamer tus pezones y orejas, besar tus labios, descargar en ti todo mi deseo. Te observaba desde lejos, como un depredador acechando a su presa, buscando la oportunidad de acercarme, lo admito... quería comerte, intercambiar un par de palabras, seducirte, llevarte a la cama. No parabas de mirarme, no tarde mucho en darme cuenta de tu coqueteo, de tus miradas insistentes, de la forma en la que mordías tus labios al verme, como si quisieras morder los míos, besarme el vientre. No tardaste ni dos copas para acercarte a mi, me pediste un cigarrillo, la verdad es que no fumo pero siempre llevo algunos conmigo, te encendí el cigarrillo y me miraste fijamente a los ojos, no pude evitar morderme los labios al ver el bulto de tus pechos, quería saber que había mas allá de ellos, quería tocarlos, lamerlos. Me preguntaste si podías tomar asiento -"Claro"- respondí, le pedí al mesero un martini y tú me miraste fijamente y sonreíste, pediste un manhatan. Me excitaba de ti tu forma tan sutil de expresarte, tu coqueteo, tus labios y tus ojos verdes, no podía dejar de observar la perfección de tu cuerpo, de tus senos, no pensaba en nada mas que en besarte. Hablamos, si, bastante, eras mas culta de lo que parecías, tenias una manera única en expresarte, mezclando la inteligencia con ese coqueteo que me estaba volviendo loca. Cuando creí que no podía mas, que quería rozar mi sexo con el tuyo, tomaste la cereza de tu manhatan, y jugaste con ella en tu boca, sabias que me estabas provocando, podía sentir que sabias que solo quería llevarte a la cama en ese momento, estabas jugando conmigo, y yo... También era una jugadora. Desvié la mirada hacia otra chica, sonreí, y volví mi mirada hacia ti, note tu desconcierto, y te mire fijamente, mordí mis labios y termine mi martini, te dije que ya era tarde, que tenia que volver a casa, me pediste que te acompañara, lo hice. Conversamos todo el camino, reímos, y justo antes de llegar al parque de la ciudad, te lanzaste sobre mi y sentí con tus besos el dulce sabor de tu saliva, tu lengua dentro de mi boca, rozando la mía y tus manos en mi cintura, rodeándome con pasión. No pregunte, no preguntaste, simplemente caminamos de prisa, me guiaste a tu departamento. No podía aguantar, quería llegar, hacerte mía, quitarte ese vestido que me impedía contemplarte por completo, te detuviste de repente, me anunciaste que habíamos llegado, abriste la puerta apresurada. Ya adentro intente tomarte de la cintura pero me pediste que esperara, te quitaste el saco, lo dejaste sobre el sillón y entraste a la cocina, admire todo tu departamento, había fotografías de una niña que parecía ser tu de pequeña, una mesa grande con pliegos de papel, pinturas y brochas y a lado de la mesa, note unas cuantas pinturas, no dude en acercarme y observarlas, eran hermosas, me sorprendí, lo admito, pareciera como si te gustara pintar mujeres desnudas con un estilo medio bizarro y abstracto, me sorprendiste mirándolas y me sonreíste, tenias en tus manos, una botella de champagne y dos copas, te pregunte que si que celebrábamos, me respondiste "-La maravillosa noche que vamos a pasar-" nos sentamos en tu sillón, frente a la ventana donde se podía admirar toda la ciudad, brindamos, "-por ti, por mi, por nosotras, por esta noche-" te paraste a abrir aun mas las cortinas de tus ventanas y regresaste a mi, te sentaste en mis piernas, empezaste a morder mis orejas, jugando con ellas y yo no pude detener mis manos y tocarte toda la espalda, hice mi copa a un lado y sostuve la tuya, te mire fijamente y comencé a besar tu cuello, no pudiste evitar gemir al hacerlo, yo con una mano sostenía tu copa y con la otra abría tu vestido, por fin podía quitártelo, por fin admiraba completamente tus pechos y comencé a besarlos, deje la copa a un lado y te quite completamente el vestido al mismo tiempo que besaba tu espalda, te voltee despacio y comenzaste a desabrochar mi camisa, pusiste al descubierto mis pechos y no podías parar de tocarlos y besarlos, me quite rápidamente el pantalón y me lance sobre tus labios, amaba como movías tu lengua en mi boca, saboreaba tu dulce tu saliva. El reloj de la pared de tu sala anunciaba las dos de la mañana, en eso delicadamente te paraste y me guiaste hacia tu habitación, tome una copa de champagne y te seguí. Te recostaste sobre tu cama, era grande, con sabanas blancas y moradas, pareciera que dormía una princesa ahí, valla que lo eras, me acerque a ti y derrame algo de champagne en tu pecho y la bebí toda. Volví a dejar la copa a un lado y comencé a besar tu cuello, bajando hasta tu pecho, mordí tus pezones, tú ombligo, bese tu vientre, te bebí por completo, no dejabas de gemir, era como música para mis oídos, subí lentamente llenándote de besos, me tomaste de la cabeza y me besaste dulce y lentamente, tus manos recorrían mi cuerpo y mis manos en tuyo, no pude resistirme a tocarte cuando tu me tocaste primero, pude sentir el delicioso calor de tus manos acariciando mi sexo, había conseguido todo lo que quería cuando te vi entrar esa tarde al bar, te tenia desnuda a mi merced, pero en ese momento tu me dominabas. Me recostaste lentamente sobre la cama y te sentaste sobre mi sexo, rozándolo lentamente con el tuyo, mis manos rodeaban tu cuerpo, mis labios besaban tus senos y el dulce sonido de tus gemidos retumbaban en la habitación, pude sentir como te mojabas cada vez mas y pude captar la excitación en tus movimientos, en tus gemidos que parecían notas musicales, dulces melodías, me pose sobre ti, sobre tu sexo, rozándolo, acariciándote, mojándote, besando tu cuello mientras tus manos aruñaban mis espalda, calle el sonido de tus gemidos con mis besos y apresure la velocidad de mi cuerpo, pude sentir tu cuerpo lleno de placer y tus movimientos que gritaban “-hazlo mas rápido-“, te zafaste de mis labios y anunciaste tu orgasmo con un ultimo gemido que provoco descargar todo mi deseo sobre ti.


by. Angie

1 comentario:

  1. ola!! me ha gustado mucho tu texto, de verdad! yo tambien soy nueva en esto y bueno el mio es de prueba hehe asi que no tiene mucho sentido, pero viendo como se hace mejoraran mucho, asi que... yo me paso por el tuyo y espero que tu por el mio tambien. encantada!!

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